martes, 2 de diciembre de 2008

Microuniverso 1:Ingmar Bergman . . . . . . . . . . . TITULO 4 El huevo de la serpiente

Lo que nos distingue de los animales es que hemos creado nuestra propia forma de ser, nuestras propias leyes, nuestra cultura. Podemos adoptar las más diversas formas de supervivencia, formas que salen de lo que es natural. Pero algo muy extraño sucede con esto. Esas mismas formas de conducta social que vamos creando lentamente a través de los siglos se nos empiezan a naturalizar y creemos que son ajenas a nosotros, designios naturales o “divinos”. Vemos la violencia, el egoísmo y la individualidad como inseparable del hombre, pero la mente es en realidad plástica y moldeable. Es increíble toda la complejidad psicosocial que hemos creado, capa tras capa, que nos impulsa a actuar de una determinada manera, para luego no poder entender porque hacemos lo que hacemos. El problema es que somos solo parcialmente concientes de los efectos de nuestras decisiones, dependiendo de nuestra especialidad. Solemos ver que para una decisión existe un determinado efecto, siendo que en realidad siempre son múltiples. Pensar que el ser humano es y siempre será así es un error, ¿no podemos ver más allá de nuestra corta existencia? Debemos tener otra concepción del tiempo, para diferenciar el comportamiento biológico del comportamiento social.
Pienso que la mayor parte de nuestro comportamiento es sin embargo social (aunque el señor Freud diga lo contrario). Lo que es capaz de hacer un hombre por dinero por ejemplo, dependen de los atributos sociales que se le dan a ese u otro objeto. La cultura marca la forma de ver, de sentir y de moverse en el mundo y se va desarrollando y entrando por osmosis en la vida del ser individual. Lo que es capaz de hacer el hombre por odio, o por amor, dependen de su cultura, que por supuesto nacen de una deformación de la primera capa que es natural (amar u odiar por ej., ahí coincido con el señor Freud). Sin embargo hay momentos que el hombre deja de lado todos sus revestimientos culturales, sus ideales metafísicos y éticos, sus teorías sobre las costumbres y las buenas acciones, los dioses y las creencias.
El huevo de la serpiente está situada dentro de los primeros años de la Republica de Weimar, en 1923, narra la triste vida de dos individuos en un mundo destruido por la primera guerra, dentro de una Alemania en la que se avecinan nuevos tiempos de muerte. La historia parte cuando Abel Rosenberg llega a su pensión por la noche y se encuentra con su hermano Max muerto. Junto con la mujer de Max, Manuela, hacían un número de trapecio en un circo. Abel y Manuela empiezan a trabajar en una clínica que dirige Vergérus, un oscuro cientifico Aleman, sin saber ni imaginar sus verdaderos propositos... Abel en el archivo, Manuela en la lavandería. En los clasificadores del archivo hay testimonios de los experimentos con personas que lleva a cabo Vérgerus...
La lenta ascensión de los nazis, la gestación de un terror oculto, liderada por Hitler, se deja ver detrás de un delgado velo, en las miradas perdidas de los hombres y las mujeres. “Es como el huevo de la serpiente: bajo la fina y transparente membrana se puede advertir claramente un reptil ya perfectamente formado”.
Y esos individuos vuelven a esa primera capa natural y primigenia, a matar sin escrúpulos, a olvidar la moral que su misma cultura creó. Otra pesadilla. El salvajismo es predecible. Aniquilamiento, destrucción y muerte. La bondad en el hombre tiene su límite, y es el mismo hombre el que la está aplastando. La resistencia humana llega a su fin, los hombres toman sus armas y salen a matar. En 1939 llegó el terrible holocausto para cambiar el eje de la historia.
El hombre se ha tornado contradicción, científicamente su comportamiento es, en teoría, predecible. Pero desde una perspectiva lógica su comportamiento sigue siendo absurdo. El hombre se ha vuelto un gigante, que ve una flor pequeña y enternecido por su belleza intenta tomarla, destruyéndola... Así el hombre, con sus manos monstruosas, ahora maquínicas y repletas de extensiones tecnológicas, a tomado el alimento de la tierra, el agua y el aire, y también a intentado amar a otros hombres. Pero sus torpes y enormes manos revientan la fragilidad del mundo. ¿qué nos queda entonces? ¿Cómo guiar nuestros actos para no generar más caos? Dejaré abierta la pregunta, para intentar responderla con otro film


6 comentarios:

APRR dijo...

heigreAbstrayéndome del sentido o de la real idea de las frases de tu ultimo parrafo, me quedo con esta "El hombre se ha vuelto un gigante, que ve una flor pequeña y enternecido por su belleza intenta tomarla, destruyéndola...". Lo queremos alcanzar todo, por deseo, ambición, o por simple ternura de contemblar algo mucho mas bello de lo ya alcanzado por nuestros ojos, pienso que eso al menos no cambiara nunca, porque es parte de ser humano, no es algo normalmente construido por la cultura, es una actitud tan innata que no nos damos cuenta de cuando estamos ejerciendola. Hacemos daño sin saber como y en que momento comenzamos a hacerlo, hasta cuando nos damos cuenta de la destruccion que hicimos con eso que amamos inicialmente tanto por su belleza. Se parece tal vez (en algo porque esta imagen se me vino al recuerdo fresco) a esa escena que vi, (no he visto la pelicula) en la que la tipa abraza al bebe para que deje de llorar, y lo termina abrazando tan fuerte por su desesperacion ( a causa supuesta de su poca resistencia), que lo mata.
Nosotros ciegos de eso que nuestra desesperacion nos envuelve por el deseo de conseguir, matamos aquello que tanto amamos en un instante anterior a odiarlo, por la locura que nos provoca sentirnos desesperados sin conseguir rapida solucion.

Joseto dijo...

Creo que existen humanos que se abstraen de todo lo material y viven una vida asceta sin perjudiacar a la naturaleza. Son otras culturas, más contemplativas. Creo que una espiritualidad como la de Ghandi, por ejemplo, puede transformar esa mano enorme en una menos ambiciosa, blanda y generosa, dadora de vida y conocedora de su propia fuerza. No creo que tengamos que dirigirnos a una entropia necesariamente

cecita dijo...

(me siento de más)

http://www.poesia-inter.net/og32008.htm

(es mi autor favorito, así que si no te gusta decílo con suavidad...jajaja)

Jaime Grijalba dijo...

pocholo, algún día veré una película buena, no te preocupes.
PD: Donnie Darko RULZ.

Jaime Grijalba dijo...

PPD: WALL·E la mejor peli del año.

Joseto dijo...

siiii!
esas de pixar son geniales, los cortos sobre todo
seguro que la veo cuando se la compren mis hermanos
y que decir de toy story